Dos imágenes sobre mi padre
Retrato
Has visto un granado que exista desde hace tiempo
la corteza fruncida/ el tronco impasible
más recio frente a la temporada
quebrar/ reducir a grumos la vereda
presentar sus raíces férreas
el significado completo de pertenecer
y has visto cuando bajo las piedras/
que acompañan la insurrección
nacen lombrices/ crecen poleos dóciles
bajo su palma brotaron rosales/ unté mi
dedo con la miel ofrenda/ conté
las espinas de reineta
has notado en invierno su imagen entre la neblina
te han rasguñado sus ramas abandonadas de sol
el granado verdea y oscurece la ruta
madera olorosa al humo de otras leñas
se queda y espera
la marca absoluta del regreso
cifrada en silencios persistentes
en su floración a finales de octubre
has visto cuando rasga sus
botones
llama justo a la soledad y al viento
norte se queda y espera
las nervaduras de sus manos
se abren en heridas frescas
consagra/ te acerca el fruto
desgajado el cielo abraza las nubes
ominosas
su jugo funde la tierra
el barro cauteriza el tajo
Cosas que harías probablemente
Tampoco arrastraste tu presencia a este
hogar este viento/ no es
no es tu culpa
la casa se inclina y levanta
ofrece su cholguán/ una animita
zurzo los signos para armarte un fantasma
la puerta tras de mí se cierra de golpe
el reloj explota en el suelo
(los engranajes rayan el
vidrio/ el minutero atraviesa el fondo
nacarado/ toca al número 6)
dos jilgueros me observan desde el ciruelo
digo –está bueno ya que descanses
el rayo de sol se refracta en el cristal estrellado
también –ya no hay que encender el fuego
no vuelvas
reviso tus apuntes sobre los sueños de tu mujer
su desprecio a tu pelo cano y su
desdoblamiento (puede que esté acá mientras
cuento esto)
ven/ puedes ser
o el pequeño haz de luz que ronronea desde los balcones
o el atardecer sobre el río hastiado de pejerreyes
corren/ se alzan/ ante mí
me detengo/ tu imagen en el portal me
roza las mañanas pan tostado y soldadura
tus manos tibias soplas las moras
mi voz oscurarepite tu acento
ato esta idea con un nudo ciego/ tu fantasma
me concede un deseo
escribo en una plaquita –gracias por favor concedido
tu cara se ha velado
me acerco y cierro los ojos/ tu mano liviana
dibuja una cruz en mi frente